Desde nuestra fundación en 1997, hemos recorrido un camino de fe, pruebas y victorias. Esta es la historia de cómo Dios ha sostenido su obra en nuestra ciudad a través de los años y sus siervos.
La obra comenzó oficialmente el 23 de febrero y encendió la llama pentecostal en Tupiza.
Cada periodo dejó una huella distinta de esfuerzo, consolidación y crecimiento.
La compra del lote marcó un antes y un después para la iglesia y su futuro.
El legado de los años se traduce en una congregación firme y viva en doctrina.
El 23 de febrero de 1997 se funda la iglesia en Tupiza. Bajo el primer pastorado, comenzó la evangelización de las almas, celebrando el primer bautismo del Hno. Rodolfo Rosso. Fue el inicio de la llama pentecostal en la ciudad.
Durante 5 años, la evangelización fue intensa. La iglesia creció hasta alcanzar 70 bautizados y 25 visitas (95 almas en total) en salones alquilados.
Hito: Se realizó la primera Confraternidad Nacional de Jóvenes con asistencia masiva de todo el país.
Fue una etapa de duras pruebas internas y espirituales. La congregación se redujo drásticamente a un remanente de 15 hermanos. A pesar de la adversidad y la oposición espiritual, Dios preservó un remanente fiel que mantuvo la fe.
La iglesia comenzó a estabilizarse y los problemas cesaron. Retornaron hermanos antiguos y se retomó el trabajo unido.
Se obtuvieron los documentos de propiedad del lote y comenzó la obra física: sobrecimientos y paredes completas gracias al aporte de los hermanos.
Se celebraron cultos y eventos distritales y nacionales en nuestra propia casa, mientras la evangelización traía nuevos bautizados.
Durante 7 años, la obra se consolidó. Se continuó con el evangelismo y la construcción del templo. Hoy, gracias a este legado de esfuerzo, somos una iglesia estable y firme en la doctrina.